Preboda · 25 · Septiembre · 2026
Para quienes llegáis a Zaragoza la víspera: nos encantará tomar algo juntos y brindar por lo que viene.
Eva y Víctor os invitamos a copas, cervezas y vinos. Sin reserva ni horario: venid cuando terminéis de cenar.
Cómo llegarEl Tubo es el barrio de bares más mítico de Zaragoza y está a dos pasos del Patio del Plata. Cada uno cena donde quiera; aquí van nuestras recomendaciones, de la mesa con mantel a la barra de toda la vida.
Si queréis daros un homenaje. Reserva imprescindible.
El restaurante más antiguo de España con licencia (1825), con comedor del XIX y escalera de forja. Cocina de huerta llevada al máximo: cebolletas confitadas, borraja, torrija de vainilla.
Una de las dos estrellas Michelin de Zaragoza. Marisa Barberán firma una cocina creativa y de temporada en un comedor sobrio y elegante. Solo menús degustación.
Cocina aragonesa de verdad, ambiente relajado y precio razonable.
Mítica casa de comidas del Tubo, reabierta por David Baldrich (La Senda). Barra abajo y comedores arriba. No os vayáis sin las cigalas de huerta (ajos tiernos fritos), las croquetas de bacalao y el rabo de toro.
Cocina de la tierra con producto y cariño en un local acogedor. Imprescindibles las migas con setas y foie, los guisos y los arroces.
Templo del Ternasco de Aragón en todas sus versiones: costillas a la brasa, croquetas, canelones. Informal, con mesas, y a un paso de todos los bares.
La ruta clásica. Cada bar tiene su tapa de siempre; pedid esa y no falla.
Solo hacen una cosa y la bordan: el pincho de champiñones a la plancha sobre pan, con su salsa de ajo. Con la cerveza natural de la casa.
Bodega centenaria elegida por Forbes entre las mejores tapas de España. La tapa: montadito de jamón y anchoa, con un vermut en los barriles de la puerta.
Famosa por sus croquetas en decenas de sabores (bacalao, trigueros, Cabrales y manzana…) y por los huevos rotos. Siempre lleno, siempre merece la pena.
Treinta metros de barra taurina y tapas hechas al momento. Nuestros tres favoritos: canelón de bacalao y trufa, croqueta de cocido y la tapa de jamón (con foie, boletus y oporto).
La taberna castiza de la plaza, con terraza grande y montaditos fríos, ibéricos y salazones. El original: el «Guardia Civil», sardina rancia con tomate, pimiento y pepinillo.
Bar de barra y terraza con decoración patriótica (banderas y emblemas de la Guardia Civil por todas partes). Sus «montaditos con autoridad», la anchoa al vinagre y el vermut casero. Un sitio con personalidad.
El sitio de las migas aragonesas: con longaniza, con uvas y hasta con chocolate. Un plato humilde convertido en institución del Tubo.
Inventores del jamón con chorreras (jamón, huevo frito y aceite bien caliente). Bar de toda la vida, de los que ya quedan pocos.
Y cuando acabéis, os esperamos en El Patio del Plata.
Que empiece la boda.